Pablo Heras-Casado: “La cultura debe separarse de los localismos”

El Mundo

Pablo Heras-Casado (Granada, 1977) ha dirigido desde el atril a muchas de las orquestas más importantes del mundo. Es la batuta española de mayor proyección, un embajador cultural sin paragón que recibe elogios allá donde va por su maestría musical. En definitiva, es un hombre de acción dentro y fuera de los escenarios que no pudo decir que no a la llamada del longevo Festival Internacional de Música y Danza de Granada por su condición de granadino militante con vocación universal.

Desde el pasado 1 de septiembre ya ostenta de manera oficial el cargo de director del festival, un puesto que exprimirá aún más su inabarcable agenda y pondrá a prueba su nivel como gestor cultural. Ahora, además de con músicos tendrá que lidiar constantemente con instituciones públicas y privadas. En la última semana ha visitado el Ministerio de Cultura, a la rectora de la UGR y la Diputación, donde además de departir con las autoridades saca tiempo para hablar con EL MUNDO. Desde luego, fuerzas y ganas no le faltan.

¿Le da respeto entrar en la arena política en un festival que comparten varias instituciones y más aún en un clima muy dado a controversias de cualquier tipo?

No quiero contar con ello. Quizás suene muy naif, pero yo parto de la base de que un evento cultural y social tan importante para Granada está por encima de luchas políticas. Así me lo han trasladado las instituciones que están en el festival (Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía, Patronato de la Alhambra y Gobierno central) y en esa base trabajo para un evento que es de Granada para el mundo y en el que cualquier tensión política sobra. Voy a trabajar bajo la premisa de total independencia.

En su presentación como director dijo que quería huir de un discurso de “localismos y patriotismos”, ¿no parece que sea un buen momento en ese sentido si miramos lo que está pasando en España e, incluso, en menor proporción en Andalucía?

Es lo que está pasando en todo el mundo. Si miramos a Francia hay movimientos más peligrosos y preocupantes de extrema derecha o extrema izquierda, pero sobre todo de extrema derecha como pasa en Holanda, Austria, Alemania y no digamos en Estados Unidos. Como contrapartida a esa tendencia, un evento cultural debe alejarse o separarse y tener una aspiración internacional. Por supuesto que es un festival de Granada, pero hay que pensar en la dimensión universal al igual que la música es para todo el mundo.

Llega bajo una estela de renovar la imagen de un festival que cuenta con 66 ediciones, ¿en qué se notará su huella?

Hay muchos cambios en los que estoy trabajando desde hace seis meses. El Festival no debe ser algo localizado en tres semanas en verano, tiene que ser un evento continuo que esté presente en la vida cultural granadina y española constantemente. No quiero decir que el Festival vaya a tener conciertos todo el año, pero que sí que haya una sinergias y debates en torno a la importancia del festival durante todo el año. Es clave que la presentación del festival se presente con mucha antelación para poder difundirlo, ya hemos cerrado el 70% de la programación para 2018 y la anunciaremos antes de Navidad. Es importante para atraer público extranjero y que el festival forme parte del circuito de festivales de verano como Salzburgo, Aix-en-Provence o Lucerna.

Bajo esa premisa de hacer un Festival más internacional, ¿se intentarán integrar meceznagos de fuera de España?

Por supuesto que sí se va a intentar. De hecho, el patrocinador más importante del festival es un laboratorio suizo. Esa es mi intención no solamente desde el punto de vista de difusión y mediático, sino también en los patrocinios. De una manera natural cuando hay un evento que traspasa nuestras fronteras locales y nacionales, también se va a interesar un posible patrocinio extranjero.

¿Se buscará la creación de producciones musicales propias?

Es mi aspiración. Un festival importante debe generar producciones propias y lo que sí puedo decir es que en 2018 la mayor parte del programa va a ser único. El Festival debe crear su propio discurso y contenido que es lo que genera interés y atención nacional e internacional, no que sea una repetición o un eco de lo que viene de gira o está en otros lugares.

También ha hablado de la importancia de ahondar en la propia historia del Festival.

El Festival tiene 66 ediciones oficiales desde que se creó institucionalmente, pero el origen es mucho más profundo y llega hasta 1883. No hay un solo festival en el mundo con esas raíces tan profundas y que conecten tanto con la ciudad, con la vida cultural y social de la ciudad, y con el monumento de la Alhambra y los granadinos. Hay que explicar todo eso a través del Festival, contar que es lo que lo hace único e importante. La programación se puede establecer vínculos con ciertos compositores o ciertas obras relacionadas con Granada y su historia. Cada edición tendrá una pincelada en ese sentido.

Las críticas negativas de la última edición estaban relacionadas con la perdida de relevancia del programa flamenco. ¿Cuál es su propuesta para integrarlo en el festival?

Intento saber lo que pasa, pero no hacerle mucho caso. Hay que pensar en positivo y mirar hacia adelante construyendo desde el hoy. No sé mucho lo que han dicho los críticos en los últimos años. El flamenco es una pieza clave porque estamos en Granada, en Andalucía, y está en el ADN. Forma parte de la historia del festival y de lo que Granada es hoy en día y hay que contarlo. El flamenco tiene que estar, pero no como en una peña flamenca o en un festival propiamente de flamenco, sino que hay que integrarlo en el carácter y la personalidad del festival.

La música clásica también está mirando en los últimos tiempos a músicas más contemporáneas. ¿Le atrae esta renovación?

Yo creo que está bien toda iniciativa que tenga la premisa de la calidad. Lo que no se puede hacer son propuestas mal hechas. Si hay una buena orquesta, un buen director y un gran artista en escena para que la propuesta esté bien hilada todo es posible. Hay que estar muy abiertos, pero siempre con la premisa de calidad.

Pablo Heras-Casado is the Principal Guest Conductor of Teatro Real, Madrid, Conductor Laureate of the Orchestra of St. Luke’s and records for Deutsche Grammophon & harmonia mundi, as well as a Global Ambassador of Ayuda en Acción.

   

Photos: Fernando Sancho